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Las cuatro claves para optimizar la inversión digital

El contexto actual en el mundo de los negocios dirige inexorablemente a tomar una decisión: renovarse o morir. Hoy en día los distintos modelos de negocio afrontan el reto de sacar el máximo provecho al mundo digital, empezando por obtener los máximo réditos posibles a la inversión que realizan en su estrategia.

Conscientes de la importancia de optimizar cada euro invertido, Sortlist, empresa especializada en generar oportunidades de negocio entre empresas y agencias de publicidad, diseño, desarrollo, digital y relaciones públicas, destaca las principales claves para optimizar la estrategia digital de las empresas.

“Actualmente, la vida es, tanto en el plano profesional como en el personal, eminentemente digital. Por lo tanto, resulta imprescindible para cualquier negocio adherirse a este nuevo paradigma”, señala Macarena Vayá, directora general de Sortlist en España. “Sin embargo, a pesar del alto nivel de concienciación que existe en torno a esta necesidad, todavía existen modelos de negocio incapaces de sacar el máximo provecho a su inversión digital. Nosotros ayudamos a las empresas a encontrar el partner perfecto para llevar a cabo este proceso de digitalización, según sus necesidades y presupuesto”, añade.

Claves para optimizar la inversión digital

El uso de los canales digitales es uno de los pilares fundamentales en toda estrategia digital, ya que permite convertir el modelo de negocio en un referente dentro del sector. Entre las principales ventajas, destaca el hecho de que se pueden obtener resultados con una inversión moderada. No obstante, Sortlist destaca las claves para optimizar la inversión digital:

1. Estudia tus canales digitales

Para empezar, es necesario conocer desde qué punto parte la estrategia. Para ello, Sortlist recomienda analizar la presencia de la empresa (así como la de tu competencia) en los canales digitales con el fin de identificar aquellas áreas en las que se requiera más trabajo. Por otra parte, esto permitirá establecer la estrategia que más se adecua a las necesidades de la empresa. Es necesario tener en cuenta que se puede estar presente en todos los canales digitales, pero sólo se obtendrán beneficios de aquellos en los que su público objetivo también lo esté.

2. Imagen de marca digital y contenido

Crear una imagen de marca digital reconocible es un aspecto diferencial clave en toda estrategia. Para ello, Sortlist recomienda cuidar hasta el más mínimo detalle de la página web, haciéndola atractiva, con buena usabilidad y capaz de dotar un valor añadido a los visitantes. En este sentido, desde la compañía destacan que el contenido es, sin lugar a duda, un pilar básico que permite destacar frente a los competidores compartiendo la experiencia y dando consejos. Un blog corporativo potente es siempre una baza a favor.

3. Trabajar el posicionamiento

Invertir en SEO es primordial en toda estrategia digital. Optimizar adecuadamente la web y los contenidos, así como utilizar las palabras clave más relevantes para su negocio son pasos indispensables en toda estrategia, ya que aparecer en las primeras posiciones de los resultados que ofrecen los motores de búsquedas dota de visibilidad al negocio. Además, según las últimas investigaciones, el 93% de las experiencias online se inician en un motor de búsqueda, es decir, a través de un buscador.

4. Analizar

La estrategia digital es un proceso cíclico que, para optimizarse, requiere de análisis. Este proceso marca al mismo tiempo el final de una etapa (obtención de resultados) y el comienzo de una nueva (puesta en marcha de medidas para subsanar los errores cometidos). Sin embargo, para sacar el máximo partido a la inversión, se debe dar una vuelta de tuerca al concepto de análisis: éste ha de ser un proceso paralelo a la implantación de la estrategia en todas sus vertientes. La gran ventaja que ofrece la tecnología es que permite analizar en tiempo real los resultados de cada una de las acciones, permitiendo un ahorro de tiempo y recursos significativos, así como un crecimiento exponencial de la capacidad de reacción ante cualquier inconveniente.