La compañía sevillana Cobre Las Cruces (CLC) ha decidido incorporarse al Pacto Nacional por una Economía Circular 2018-2020, promovido por el Gobierno de España a través del Ministerio de Energía y Transición Ecológica. CLC es la primera empresa andaluza del sector minero en sumarse a este acuerdo, que promueve la implicación de los principales agentes económicos y sociales en la transición hacia un nuevo modelo económico más sostenible y en el uso eficiente y responsable de los recursos.

Hasta la fecha más de 300 firmas españolas se han adherido al pacto, que se enmarca dentro de la estrategia europea para promover un cambio de modelo productivo, reflejada en el Plan de Acción de la Comisión Europea para una economía circular.

CLC ha decidido igualmente sumarse como firmante a la llamada ‘Declaración de Málaga’, una iniciativa de la Confederación de Empresarios de Andalucía y que tiene como objetivo impulsar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que forman parte de la Agenda 2030 aprobada por Naciones Unidas.

La incorporación de CLC a estos dos acuerdos representa un paso más en el compromiso de la compañía con un desarrollo equilibrado desde el punto de vista social, económico y medioambiental. Un compromiso que forma parte del día a día de la compañía desde el mismo inicio de la actividad minera, y se ha ido desarrollando y ampliando a lo largo de los años.

Uno de los principales ejemplos de la implicación de Cobre Las Cruces con la economía circular es la reutilización desde 2009 de las aguas de la estación depuradora (EDAR) de San Jerónimo. De ellas, una parte se reutiliza en los procesos industriales de la planta hidrometalúrgica y otra, una vez regenerada para garantizar su máxima calidad, se reintegran al dominio público subterráneo para contribuir al óptimo estado de los recursos hídricos subterráneos de la zona.

El almacenamiento de agua procedente de la EDAR ha permitido también la generación de un singular ecosistema en la balsa que almacena estas aguas, que se ha convertido en hábitat de numerosas especies de flora y fauna, entre ellas distintos tipos de aves e incluso nutrias.

Junto a esta iniciativa, ya en funcionamiento, CLC participa activamente en dos ambiciosos proyectos europeos de investigación, englobados en el programa Horizonte 2020, que pueden suponer un extraordinario avance en la gestión de los residuos derivados de la actividad minera.

El más destacado es el proyecto NEMO, que plantea nuevas fórmulas para la valorización de estos residuos. En el caso de Cobre Las Cruces, es importante recordar que estos materiales (fundamentalmente restos de mineral no beneficiable y yesos), se deshidratan hasta convertirse en un residuo sólido seco, que se almacena de forma encapsulada, lo que representa una mejora ambiental significativa frente a la gestión tradicional de balsas de lodos mineros.

El proyecto NEMO plantea un paso más allá, con nuevos procedimientos que permitirían por un lado un mayor aprovechamiento de los metales y elementos valorizables presentes en los residuos, al tiempo que se aislarían y se almacenarían de forma segura las sustancias peligrosas. El resto del contenido, de carácter inerte, se reconvertiría en materiales de construcción como cemento, ladrillos o tejas. Esta iniciativa, actualmente en periodo de investigación en colaboración con varias instituciones científicas europeas, supondría reducir drásticamente la cantidad final de residuos de la actividad minera, hasta dejarlo en un 5% de su volumen actual.

Otra de las iniciativas importantes que CLC desarrolla en el ámbito de la economía circular es el proyecto europeo Remine-Water, liderado por Cetaqua, centrado en el desarrollo de un pionero sistema de tratamiento para la recuperación y reutilización de las aguas residuales de la industria minera. Este sistema emplea la energía solar y distintas tecnologías de purificación para recuperar y reaprovechar los metales y sustancias valorizables presentes en las aguas.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Junto a la firma del Pacto por una Economía Circular, Cobre Las Cruces se ha sumado también a la ‘Declaración de Málaga’, que propone dar un nuevo impulso a los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la ONU.

La compañía se ha adherido a varios de los objetivos concretos, que tienen que ver con el desarrollo de una industria sostenible e innovadora, el fomento de la formación y el emprendimiento, el respeto y la protección del medio ambiente, así como con el desarrollo socioeconómico de las comunidades vecinas.

Una herramienta clave en este compromiso es la Fundación Cobre Las Cruces, que desde el año 2010 ha invertido más de 8 millones de euros en distintas iniciativas dirigidas a mejorar el bienestar y crear nuevas oportunidades de riqueza y empleo en el entorno de la explotación minera, principalmente en los municipios de Gerena, Guillena, Salteras y La Algaba.