Fomentar y adaptar a las circunstancias actuales, y futuras, los programas de apoyo a las mujeres empresarias y aumentar la valoración social de la figura de la mujer que emprende como signo de reconocimiento de capacidad propia, son algunas de las conclusiones que han salido de la reunión que mantuvo el pasado 4 de diciembre en Córdoba la Comisión Mujer Empresa del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio españolas.

En esta reunión se analizó también la actualidad de la mujer empresaria en España cuyo perfil no es homogéneo pero que suele responder a dos figuras representativas: la primera, a la trabajadora independiente, que emprende por necesidad (mayoritariamente) en el comercio, la hostelería u otras actividades de servicios personales; trabaja un número importante de horas y lleva su negocio bajo el modelo de autoempleo, lo que limita el alcance del mismo. Por el contrario, la segunda, responde a las empleadoras que reúnen a mujeres jóvenes, con formación universitaria, que emprende por oportunidad y dirige su negocio bajo un "modelo empresarial" previamente definido.

De acuerdo a los datos anteriores, en torno a 1.087.000 mujeres trabajan actualmente en España por cuenta propia, lo que representa el 13 por ciento del empleo femenino. Según situación profesional, el 60 por ciento son trabajadoras independientes (autónomas sin asalariados); el 24 por ciento empleadoras (con asalariados) y el 2 por ciento restante pertenecen a cooperativas o socias trabajadoras de una sociedad laboral.

Sectorialmente, se ubican mayoritariamente en el sector servicios (80 por ciento) principalmente en las ramas de comercio (31); servicios a las empresas (13) y hostelería y restauración (12).

Por otra parte, y según se ha analizado en la reunión, la incorporación al empresariado femenino de un nuevo perfil de mujeres, más jóvenes y con alto nivel de formación, y que desempeñan actividades de servicios a las empresas (con alto valor añadido en contraposición a las actividades tradicionales) es una señal de la importante transformación que está experimentando el empresariado femenino.