La desaceleración económica no sólo se aprecia en el consumo o la demanda de vivienda, también alcanza a la actividad empresarial justo en sus comienzo, es decir, en la creación misma de las sociedades. Así, en el 2007 se constituyeron un 3,9% menos de compañías que el ejercicio anterior, en lo que supone el primer descenso anual de este indicador en la presente década (en concreto, desde el 2001), según los datos publicados por el Colegio de Registradores de España.
En grandes números, el año pasado se inscribieron 6.000 empresas menos que en el 2006, si bien también hay que valorar que éste terminó con un récord histórico. De hecho, los registradores hablaron más bien de un «leve descenso» en el 2007 que, a su juicio, bien podría justificarse por las dificultades crecientes para obtener financiación.
Destaca también el aumento significativo en la constitución de sociedades unipersonales (un 11,4% en el 2007) a causa, según los registradores, de que muchos autónomos consideran que tienen más ventajas económicas bajo ese sistema. A su vez, el considerable aumento de las exigencias que ponen las entidades financieras a la hora de conceder un préstamo llevó a las empresas a optar cada vez más por las ampliaciones de capitala la hora de lograr recursos para sus proyectos.
Por comunidades, Madrid superó por vez primera a Cataluña en creación de empresas (27.298 frente a 25.500), si bien todos los territorios soportaron descensos anuales más o menos acusados salvo La Rioja, País Vasco, Navarra, Castilla-La Mancha y Castilla y León.







