27 y 28 de diciembre, 2019: UNA ODA AL TIEMPO

DIRECCIÓN,  COREOGRAFÍA Y VESTUARIO: María Pagés

DRAMATURGIA Y TEXTOS: EL ARBI EL HARTI

MÚSICAS: Rubén Levaniegos, Pyotr Ilych Chaikovski, Antonio Vivaldi, Georg Friedrich Händel, Sergio Menem, David Moñiz, Isaac Muñoz, música popular.

Escenografía: María Pagés, El Arbi El Harti.

Vestuario: María Pagés

Iluminación: Dominique You

 ¿Puede un espectáculo flamenco reflexionar sobre los grandes conflictos del presente: el final de las utopías, el terrorismo, los ataques a la igualdad, el retroceso de las democracias …?  Puede y debe.

María Pagés (Sevilla, 1963), la bailaora y coreógrafa que, al bailar, y según José Saramago, “mueve todo lo que le rodea”, lo hace en “Una oda al tiempo”, un espectáculo sobre lo efímero, lo permanente y lo eterno. Sumando reflexiones de Platón, Borges o John Cage, María Pagés sigue profundizando en las conexiones entre la tradición y la universalidad de la danza.

Viajando a través del tiempo, ya sea circularmente o en línea recta, María Pagés desata su baile en una obra de madurez en la que dialoga con su propia memoria para traer la herencia cultural del flamenco al presente, subrayando el valor transformador del paso del tiempo. Apoyándose en la sublime tradición dancística y musical flamenca, María Pagés narra las estaciones de la alegría de estar en la vida, de la euforia, del amor, del deseo, de la exaltación de los sentidos, de la belleza de las utopías; pero también el tiempo de la melancolía, la desilusión… Una puesta en escena minimalista recoge elementos que comportan una intensa carga simbólica y dramática. Tal es el caso del péndulo, metamorfoseado en forma de péndulo de un reloj, de la luna, del sol …

Muy sugerente y original la combinación de música (chelo, violín, percusión) – que nos transporta a Vivaldi, Stravinski, Chaikóvski o Haendel – y baile, convertida aquélla en hilo dramático que explora nuevos y sugerentes caminos.

Lleno absoluto en el Maestranza ante la espléndida realidad de un espectáculo complejo y completo que ratifica a María Pagés como una de las grandes e indiscutibles figuras  de la danza flamenca, donde no ha lugar para la quincalla que con frecuencia trata, inútilmente, de confundirse con la autenticidad de unas nuevas formas de entender lo flamenco, maravillosamente expresado en esta Oda al tiempo que discurre a través de soleares, seguiriyas, alegrías, peteneras, tonás, cantes de trilla …,  intensas secuencias, que logran mantener la intensidad narrativa “desde el invierno a la promesa de una primavera redentora”.

MFR