Para CEPES-A: “salvo en un año (2008) todos los meses de mayo han experimentado bajadas en el paro. Este mes no ha sido diferente, afortunadamente. El desempleo registrado en las oficinas de desempleo ha decrecido. Decrecimiento inferior al registrado en los mismos meses de los dos últimos años, cuando el desempleo bajó en más de 70.000 personas en ambos casos. Lo anterior habla de la estacionalidad como factor determinante de la bajada. No obstante, es un dato positivo. Cualquier descenso así lo es. Por pequeño que éste sea. Aún disminuyendo (eso sí, escuetamente) en todos los sectores económicos y poblacionales (especialmente en la construcción y en el colectivo sin empleo anterior), la contratación sigue teniendo una pésima calidad. Lo demuestra el hecho de que no llegaran ni a un 8% los contratos indefinidos. Además, este tipo de contratos se redujeron en un significativo 7% con respecto al mismo mes del año pasado. Andalucía, es la segunda Comunidad en la que más desciende el desempleo. Lo hace en cerca de 6.000 personas. Cifra que aun siendo positiva (lo es toda aquella que signifique menos personas paradas) se muestra insignificante comparada con el total del desempleo registrado; por encima del millón de personas. En definitiva, a pesar de que se hayan encadenado dos meses de bajadas, el efecto de la recesión económica se está haciendo notar sobre el mercado laboral y la escasa mejoría experimentada se queda muy lejos de la registrada en años anteriores, persistiendo una situación de fuerte escasez y precariedad laboral. Ante ello, las medidas sociales a favor de las personas que han perdido su empleo se muestran como imprescindibles. Máxime cuando estamos antes situaciones tan alarmantes como las que padecen más de 700.000 personas que llevan más de tres años paradas. Junto a las medidas sociales, las económicas pasan por una reactivación de las políticas de crecimiento económico que no deben de estar reñidas con la eficiencia en el gasto y la austeridad propia que debe regir una época como la actual. Además, la imposibilidad de financiarse sigue estrangulando a las pequeñas y medianas empresas y a las familias, ante ello urgen las medidas que acaben con esta dilatada situación que solo provoca un mayor desempleo. Por último, la economía debe dirigirse hacia un modelo productivo y sostenible hacia el que se deben de dar los pasos necesarios. Entre otros, aquellos que sirvan de apoyo a sectores como los representados por la Economía Social. La cual día a día viene demostrando no solo una mayor resistencia a las consecuencias nocivas de esta crisis, sino que, además, continúa creando empleo estable y de calidad”.