El 70% de las empresas reconoce haber sufrido algún impagado a lo largo del último año, lo que significa que 770.000 sociedades se han visto afectadas, según los resultados del “Análisis del comportamiento de pagos empresarial”, un macroestudio sobre el comportamiento en los pagos de las empresas españolas en 2013 (año de especial relevancia en la lucha contra la morosidad por la implantación de cambios legislativos, con la transposición de la directiva europea que reduce los plazos de pago, y por las diferentes propuestas que han ido surgiendo), que acaba de ser editado en formato de libro por INFORMA D&B, compañía de CESCE, líder en el suministro de Información Comercial, Financiera y de Marketing. En el 65% de los casos los responsables de las compañías estiman que estos impagados son inferiores al 5% de la cifra de venta de la empresa. 

La encuesta entre directivos revela que no han notado todavía el impacto de la nueva regulación. A pesar de haber sufrido impagados, muchas empresas no han puesto en marcha políticas o medios específicos para combatirlos. Solo un 26% aplica intereses de demora y el 91% no tiene un departamento dedicado al cobro.

Nathalie Gianese, Directora de Estudios y Calidad de INFORMA D&B, destaca que “para el 62% de los encuestados la primera causa del retraso en los pagos es de tipo financiero, aunque el 23% se podrían evitar por ser intencionados”.

Los directivos españoles apuntan como sus principales problemas: la situación económica actual (para el 37%), encontrar mercados nuevos (para el 20%), problemas relacionados con la liquidez como el acceso a la financiación (13%) y la morosidad (4%) igualada con los costes laborales.

El retraso en los pagos y los impagados es de vital importancia para la viabilidad de las empresas, especialmente en el caso de las pymes que cuentan con menor músculo financiero. En la introducción del macroestudio Jesús Terciado, presidente de CEPYME, apunta que la caída de los ingresos durante los últimos seis o siete años ha provocado importantes tensiones de liquidez ya que las empresas siguen afrontando sus gastos ordinarios, con el agravante, especialmente para las pequeñas, de la dificultad de acceso al crédito. Terciado señala que “el análisis realizado recomienda una serie de modificaciones legales, con el fin de clarificar aspectos importantes que se regulan, por ejemplo, en la Ley de Competencia Desleal, en la Ley de Ordenación del Comercio Minorista o en la propia Ley de Lucha contra la Morosidad” y se muestra convencido de que “si el sector público respetara los plazo de pago legalmente establecidos, la morosidad dejaría de ser una de las primeras preocupaciones de las pymes y de los empresarios autónomos”.

Según Nathalie Gianese, “los datos del estudio de comportamiento de pagos en España nos demuestran que las cosas están cambiando: se constata una tendencia a la baja en los plazos de pago tanto para empresas como para Administraciones, si bien no se puede considerar un efecto de la entrada en vigor de la nueva normativa, ya que esto se venía produciendo desde el segundo trimestre de 2011”.

Gianese ha explicado que esta dinámica está permitiendo a España reducir su diferencial con el resto de Europa, debido, además, a que en la mayor parte de los países la tendencia es la contraria, se está incrementando el plazo medio de pago.

En diciembre 2013 el retraso medio de pago en España se sitúa en 17,79 días, casi dos días menos que un año antes. Estos retrasos suponen un coste para el tejido empresarial español de más de 3.300 millones de euros. Dentro de Europa, Portugal e Italia tienen una media de retrasos superior a España, 32,06 días y 21,19 días respectivamente. La media española está 2,79 días por encima de la europea, que alcanza los 15 días. Esta diferencia es la menor registrada desde 2010, siendo el único país que presenta una clara tendencia a la baja.

El plazo medio de pago pactado en España es de 77 días, muy por encima del objetivo de 30 días que se quiere alcanzar. Tanto la Administración como el sector privado mejoran sus plazos de pago, en 13 y 4 días respectivamente, aunque la Administración se sitúa en casi 99 días por los 95 del sector privado.

El 43% de las empresas españolas paga con puntualidad, mejorando 2,71 puntos en un año. Sumando los pagos realizados a tiempo con los ejecutados con hasta 30 días de retraso se llega al 88% del total de las facturas.

Diferente comportamiento por comunidades autónomas

Tradicionalmente, las comunidades que se encuentran en el Sur de España (excepto Ceuta y Melilla) pagan con mayor retraso que las del Norte, si bien las diferencias se van reduciendo paulatinamente. Canarias es la comunidad con mayor retraso, 26,92 días. Las que mejor se comportan son Melilla, 10,22 días, País Vasco, 10,73, y Navarra, 10,83. Todas las comunidades reducen los plazos desde hace un año.

Aragón es la comunidad con mayor proporción de pagos puntuales, el 55% del total, y Canarias la que tiene una mayor proporción de pagos a más de 60 días, el 14%.

Por sectores, Actividades inmobiliarias tiene el peor comportamiento, con una media de 32,58 días de retraso, superando los 32,52 de la Administración. En el caso opuesto, Comercio, con 14,17 días. Tres sectores empeoran su comportamiento respecto a diciembre de 2013: Hostelería, Intermediación financiera y Educación.

La micro y pequeñas empresas pagan con mayor puntualidad que las medianas y grandes, el 49% y el 41% de las primeras frente al 25% y 12% de las segundas. Sin embargo, una vez superados los 60 días encontramos en esta situación a un 10% y un 8% de micros y pymes y a un 6% y un 7% de grandes y medianas empresas.

Desde hace un año el periodo medio de retraso ha mejorado para las empresas de cualquier tamaño, si bien el de las micro sigue siendo el más elevado, 18,69 días.

Comportamiento de pagos en el mundo 

Los países con una mayor proporción de pagos puntuales son Dinamarca, Alemania, Taiwán y Rusia, con porcentajes de más del 70%. Además, en estos estados pocos pagos se dilatan a más de 90 días, siendo este dato inexistente en el caso de Dinamarca.

La mayoría de los países paga puntualmente en unos porcentajes entre el 30% y el 50% de los casos y su tasa de pagos a 90 días es inferior al 4%: por ejemplo, Bélgica, Canadá, Eslovenia, Finlandia, Francia, Reino Unido o la República Checa se encuentran en esta situación. Podemos incluir a China en este grupo, aunque su tasa de pagos a 90 días supera el 4%.

España se situaría junto a países como EEUU y Turquía, que se caracterizan por una proporción importante de pagos puntuales pero con un porcentaje también elevado de pagos a más de 90 días.

En el grupo de los que peor se comportan encontramos a Portugal o Polonia, con pagos puntuales por debajo del 25% y una proporción de pagos a más de 90 días superior al 10%.