La secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, ha afirmado este martes que la reforma del Sistema de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito laboral sitúa a España en una mejor posición para aprovechar la recuperación económica y para competir en una economía global “con el talento de nuestros trabajadores y la productividad y calidad de nuestras empresas”.
La reforma pretende “mejorar la competitividad de nuestras empresas, mejorar la empleabilidad de nuestros trabajadores y abordar de manera eficaz los actuales desajustes en las cualificaciones de la oferta y demanda de empleo”, aseguró.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Empleo y Seguridad Social del Congreso de los Diputados, Hidalgo ha explicado que la reforma pretende vertebrar un sistema coherente y eficaz que, bajo la actuación coordinada de Administraciones y actores, tanto públicos como privados, que participan en el proceso formativo, se centre en las prioridades de empresas y trabajadores.
Hidalgo ha incidido en que se trata de ahondar en la nueva cultura del empleo en la que nuestro país está inmersa, garantizando el derecho a la formación permanente introducido en la reforma laboral de 2012.
La secretaria de Estado ha insistido en que en un momento en el que se consolida la tendencia de la recuperación económica, la reforma de la formación profesional para el empleo permitirá aprovechar esta oportunidad para facilitar que toda la sociedad española participe de la mejora económica.
Según los datos de la Comisión Europea entre 2013 y 2025 se crearán en la UE 19,4 millones de empleos de alta cualificación, mientras que los empleos de cualificación media y baja caerán en casi 12 millones (11,9). “Por ello, añadió Hidalgo, debemos dotar a nuestros trabajadores de las herramientas que les permitan aprovechar esas nuevas oportunidades”.
Diálogo y participación
La reforma ha sido fruto de un amplio proceso de diálogo y participación con los agentes sociales que tuvo su primer hito en el Acuerdo de propuestas para la negociación tripartita para fortalecer el crecimiento económico y el empleo, de 29 de julio de 2014, firmado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los interlocutores sociales (CC.OO., UGT, CEOE, Cepyme).
También, se ha trabajado para diseñar el modelo de formación profesional para el empleo que necesita nuestro país con las organizaciones de autónomos y de la Economía Social, que ven en esta reforma como los autónomos conquistan un nuevo derecho, el de la formación, las empresas y los expertos en formación de nuestro país y con los centros de formación y las entidades que los representan.
Hidalgo agradeció todas las contribuciones “porque todas han sido determinantes para definir la transformación definitiva de nuestro sistema de formación”. El Real Decreto-Ley para la reforma del Sistema de Formación Profesional para el empleo se tramitará como proyecto de ley para escuchar las aportaciones de los grupos.
Debilidades del modelo anterior
El modelo de formación profesional vigente hasta hoy, y consolidado en España a lo largo de los últimos 20 años, ha permitido la formación de muchos trabajadores.
No obstante, el sistema adolecía de importantes debilidades. Por eso, desde febrero de 2012 se ha avanzado en la transformación progresiva del sistema.
La secretaria de Estado de Empleo ha afirmado que el sistema de formación se ha enfrentado a dificultades y retos importantes, tales como un marco competencial complejo, ausencia de una planificación estratégica y pérdida de calidad de la formación profesional para el empleo en nuestro país. “A estas debilidades, continuó, se suma una evolución del sistema que ha mermado su capacidad de cumplir sus objetivos iniciales de manera eficaz”. Asimismo, el control y seguimiento de la actividad se enfrentaba a dificultades”, aseguró.
Transformación gradual
A partir de la reforma laboral de 2012 se inicia una transformación gradual del modelo, al introducir como novedad la formación como un derecho del trabajador. Este avance ha permitido un tiempo de adaptación y el ajuste, también paulatino, en los fondos que han venido gestionando en exclusiva las organizaciones empresariales y sindicales.
“Así, subrayó Hidalgo, considerando sólo el ámbito de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, de 390 millones ejecutados en exclusiva por las organizaciones empresariales y sindicales en 2010, a 90 millones en 2014. Ello supone, además, pasar de casi 80 millones de costes “asociados” a la formación, a tan sólo 9″.







