El “carajo” era una pequeña canastilla ubicada en lo alto de los mástiles de las carabelas desde donde los vigías oteaban el horizonte. Fue desde el carajo desde donde nuestro paisano, Rodrigo de Triana, vio por primera vez América.
Al estar en lo alto del mástil, donde se nota con mayor intensidad el movimiento del barco, era un lugar de castigo para los marinos que cometían alguna infracción. El castigado era enviado a cumplir horas, y hasta días enteros, en el carajo y, cuando bajaba, lo hacía tan mareado que se mantenía tranquilo durante varios días (estaba acarajotao).
Por otro lado, el Juez de Menores Emilio Calatayud, ha publicado el libro ‘Reflexiones de un juez de menores’ en el que inserta un ‘Decálogo para formar un delincuente’: 1-Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece. 2-No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente. 3-Cuando diga palabrotas, festéjeselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas. 4-No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad. 5-Recoja todo lo que él deja tirado: libros, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás. 6-Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura. 7-Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre. 8-Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar. 9-Satisfaga todos sus deseos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones. 10-Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Uniendo la primera parte con la segunda: ¡al carajo con esos padres y madres!
Lo más preocupante es que una investigación hecha por las universidades de Cornell y Notre Dame, en EE.UU.; y la universidad Western Ontario en Canadá, concluyó que los trabajadores calificados como agradables (calidez, amabilidad y cooperación con el resto) tienen sueldos más bajos que aquellos que no lo son. Los investigadores recabaron información a lo largo de 20 años, mediante tres diferentes encuestas aplicadas a 10.000 profesionales activos de diferentes edades, profesiones y salarios. También investigaron con 460 estudiantes de negocios pidiéndoles que actuaran como gerentes de recursos humanos en una compañía ficticia, y se les presentaron perfiles de candidatos que aspiraban a un puesto como consultor. Aquellos aspirantes que previamente habían sido calificados como altamente amables consiguieron menos puestos. Más concretamente, los trabajadores varones que calificaron debajo del estándar de amabilidad conseguían un 18% más de ingresos que los “amables” (en el caso de las mujeres la diferencia entre ambas “personalidades” disminuye a 5%). El estudio fue presentado en la reunión anual de la Academy of Management de San Antonio, Texas y publicado en el Journal of Personality and Social Psychology.
Según esta evidencia científica, los “trepa” tienen más probabilidad de éxito económico que la gente con principios. ¿Será este el resultado de la educación contraria a la que propone el Juez D. Emilio Calatayud? Más aún… Si este es el futuro que nos espera ¿Serán capaces estos “trepa” de subir tanto… que lleguen al mismísimo carajo?
Pedro Cardeñosa
psicologo@psicomotivacion.com







