En los nueve primeros meses del año, Iberdrola ha obtenido un beneficio neto de 2.041,7 millones de euros, un 6,4% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, impulsado “por la buena evolución de los negocios y la reducción de los gastos operativos y financieros”. El beneficio neto recurrente se ha incrementado un 17%, hasta 1.957,6 millones de euros.

El beneficio bruto de explotación (Ebitda) se ha situado en 5.729,5 millones de euros, lo que supone un aumento del 4,2% que, sin tener en cuenta el efecto del tipo de cambio, sería del 6,7%. Del importe total, un 76% procede de negocios regulados o con contratos a largo plazo.

Las ventas del grupo han alcanzado los 21.537,7 millones de euros (-9,1%), mientras que el margen bruto ha mejorado un 2,3%, hasta 9.740,5 millones de euros. El flujo de caja operativo (FFO) se ha situado en 4.717,2 millones de euros, lo que supone un incremento del 9,5% respecto a los nueve primeros meses de 2015.

La compañía ha realizado inversiones por valor de 3.040 millones de euros hasta septiembre, un 45% más que durante el mismo periodo de 2015. De esta cantidad, un 63,5% se ha destinado a crecimiento y, de acuerdo a la estrategia de la compañía de centrarse en áreas estables y previsibles, un 91% de las inversiones ha ido a parar a negocios regulados o con contratos a largo plazo.

En paralelo a esta etapa de crecimiento, el grupo ha realizado 1.917 nuevas contrataciones hasta septiembre y ha puesto en marcha su campus corporativo de Madrid.