La importancia que tiene la Economía Social en Andalucía y la necesidad de promover el desarrollo de la misma favoreciendo el autoempleo, que es germen de la propia Economía Social, ha dado consistencia y sentido a todas las actuaciones de CEPES-A a lo largo de 2011. El año que ahora termina ha sido un ejercicio que, por otra parte, ha venido determinado por la debilidad de la realidad económica que venimos arrastrando en los últimos años.

Los procesos de ajuste en el sector público para equilibrar las cuentas públicas, las restricciones al crédito impuestas a familias y empresas por las entidades crediticias, el incremento de la morosidad, la caída del consumo y, sobre todo, la incertidumbre en los empleos y la alta tasa de paro, se han vuelto a situar como las causas fundamentales para que la economía no haya terminado por despuntar en crecimiento. Más bien en el último semestre se ha situado en tierra de nadie. A medio camino entre la recuperación y la recaída económica.

La Economía Social se ha desenvuelto en este contexto, pero la participación de las personas y la aplicación de modelos de gestión democráticos han favorecido la flexibilidad de sus empresas y la predisposición a la adaptación y al cambio. Elementos como la flexibilidad organizativa y de producción, la sostenibilidad alejada de la especulación, la participación democrática en la toma de decisiones ejecutivas y en las excepcionales marcadas por la coyuntura, junto a la prevalencia del factor humano y social sobre el capital-beneficios han servido para que esta crisis no se haya cebado especialmente sobre el tejido productivo del sector. Éste ha permanecido prácticamente intacto e, incluso, ha creado empleo neto a lo largo de amplios periodos, cuanto lo normal y cotidiano ha sido, desgraciadamente, justamente lo contrario. En este sentido el balance es positivo.

Igual consideración positiva deben tener los avances experimentados en materia normativa. En el plano legislativo a lo largo del año se han hecho realidad demandas del sector como la Ley de Sociedades Cooperativas y la Ley de Fomento del Trabajo Autónomo. Normas, por cierto, aprobadas con el voto unánime de todos los grupos políticos y que responden a las demandas mayoritarias del trabajo autónomo y del cooperativismo. De estas normas se debe esperar, que con un buen desarrollo, puedan ser un instrumento fundamental para garantizar el progreso del sector.
En cuanto a las políticas de fomento empresarial del sector, las partidas destinadas a Economía Social contempladas en los Presupuestos de la Comunidad para el próximo ejercicio, no han crecido pero tampoco han mermado, lo cual, dadas las circunstancias económicas que atravesamos, debe de ser entendido como positivo.
Otro elemento de avance de este ejercicio ha sido producto del diálogo social materializado en su máxima expresión, la firma de la tercera edición del Pacto Andaluz por la Economía Social por la Administración andaluza, los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT-A y la propia CEPES-A. Este tercer acuerdo de concertación se convertirá en un instrumento básico en la defensa de los intereses del Sector y, en gran medida, en una oportunidad para ofrecer soluciones a los principales problemas de la sociedad andaluza y, entre éstos, al de creación de empleo estable y de calidad.

Esta nueva edición del Pacto se aleja de cualquier formulación retórica para centrarse en los principales problemas que aquejan a la sociedad andaluza y, fundamentalmente, en el desempleo. Desde CEPES-A estamos seguros que, al igual que las anteriores ediciones, servirá para contribuir de forma activa, tanto a reducir los efectos de la actual crisis, como a participar en las nuevas fórmulas de recuperación y desarrollo económico y social de Andalucía.

Notables avances, sin duda. No obstante, nos debemos mantener expectantes y exigentes ante las condiciones políticas y necesidades operativas que, igualmente, les son imprescindibles al Sector para desarrollar todas sus potencialidades. Pues, nuestras empresas requieren no solo de una atención especial y reconocimiento, también, desarrollar una política de impulso especialmente sobre cuestiones de ayudas, promoción de la participación directa de las organizaciones del Sector en los organismos creados por las distintas Administraciones Públicas, una política de financiación adecuada, la concreción y desarrollo de las nuevas normativas sobre Economía Social, medidas de fomento empresarial, así como la continuidad del diálogo social concretado en el desarrollo de la tercera edición del Pacto Andaluz por la Economía Social.

Cerramos ejercicio y abrimos las puertas a otro, (por cierto, Año Internacional del Cooperativismo), en el que seguiremos contribuyendo para que la Economía Social andaluza se pueda situar como parte significativa en la solución de los problemas de nuestra Comunidad y, fundamentalmente, en la creación de empleo estable y de calidad, del que tan necesitados estamos. En definitiva para que esta época de incertidumbre que atravesamos se convierta en algo del pasado.

Antonio Romero
Presidente de la Confederación de Entidades para la Economía Social de Andalucía (CEPES-A)