Mientras España se tiñe esperanzada de azul, una gaviota sobrevuela aún de norte a sur y de este a oeste pensando cómo, dónde y con quién aterrizar… los que bien la conocen dicen que sabe perfectamente cuál es su ruta y, sobre todo, su destino. Tan sólo está oteando el aciago panorama… Desde su vista de pájaro sólo ve a un gran país que vive calamidades de todo tipo, que ha perdido su prestigio, y hasta casi su dignidad. 2011 ha sido para España el peor año económico de toda su democracia con dos claros protagonistas: el paro y la crisis. La crudeza actual de los datos del paro (más de 5 millones de desempleados), consumo, inflación, prima de riesgo, etc. han provocado una enorme desconfianza en los mercados internacionales que han visto cómo nuestra deuda se iba inflando tanto como el número de parados.

Dada las circunstancias, no es de extrañar que ciertas previsiones como las de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) no sean muy halagüeñas. El organismo con sede en París estima que el paro subirá el año que viene hasta el 23% (la tasa media para el conjunto de 2012 será del 22,9% tras el 21,5% en 2011) y disminuirá muy lentamente a partir de 2013 (22,7% de media anual). Esa evolución deriva en parte de la reducción del empleo público en todos los niveles de la administración para cumplir los objetivos de déficit público, que la OCDE sí asume que se alcanzarán: un 4,4% del PIB en 2012 y un 3% en 2013. Uno de los pocos elementos relativamente positivos es una moderación de la inflación, que pasaría del 3% de media este año al 1,4% en 2012 y al 0,9% en 2013.

Con los pies en el suelo muchos son los españoles que esperan con gran esperanza que esa gaviota aterrice pronto trayendo nuevos vientos que cambien la inseguridad reinante durante más de tres años. Porque, quizás, lo que realmente falte de verdad para comenzar a remontar puede ser que sea tan sólo eso… un “cambio de aire”.

digital@agendaempresa.com
Sígueme en Twitter: PPSantos_s