EXTRA

Éxito de Pablo Heras al frente de la Orquesta Joven de Andalucía Barenboin-Said

Orquesta Joven de Andalucía ©Manuel Vaca

Mahler Heroico: Sinfonía «Titán»

Soy tres veces desarraigado. Nativo de Bohemia en Austria, austríaco entre los alemanes, y judío en todo el mundo”. (G. Mahler)

Es un hecho innegable que la línea ininterrumpida del sinfonismo vienés a partir de Brahms continúa con Bruckner y Mahler, seguidos de las aportaciones de Schönberg y el poemantismo -valga la expresión- de Richard Strauss-, sin olvidarnos de la interesante aportación de Cesar Frank. Con la monumental Titán, la Orquesta Joven de Andalucía, dirigida por ese joven talento que es Pablo Heras Casado, desempeña un resurgir sinfónico sin precedentes en el que, curiosamente, nos hemos visto sorprendidos por la cantidad de ‘mahlerianos’ de nuevo cuño, a juzgar por las ovaciones atronadoras y entusiastas que rubricaron la Titán, una sinfonía que goza de una popularidad superior con respecto a otras de sus ‘’hermanas’, por lo que esta capacidad de difusión se convierte, tal vez, en uno de sus mayores desafíos:“Temo al público que está familiarizado con el repertorio”, afirmaba Rubinstein”, desde la fanfarria de clarinetes o el canto del cuco de la «Primavera sin fin», pasando por el bellísimo tema «Frère Jacques», de hondo lirismo, el obsesivo ritmo del timbal, hasta el allegro tempestuoso del movimiento final, con su feroz y expansivo ataque de los platillos secundados por la percusión y la dificilísima participación de los violines, Mahler consigue así uno de sus más bellos efectos instrumentales, que nos conducen al  grandioso Finale, enmarcado en el batir frenético de la percusión.

Pablo Heras-Casado, al frente de una orquesta rica en jóvenes talentos, nos transmitió con entusiasmo, rigor y precisión el complejo universo mahleriano hasta desembocar en el grandioso Finale, introducido por una coda de explosiva y contagiosa brillantez, enmarcada en el batir frenético de la percusión. El interesante concierto se completó -a modo de introducción- con la suite orquestal de El cascanueces de Cháikovski -otro de los ‘imprescindibles’- una selección basada esencialmente en las danzas características del segundo acto y cuyo éxito está garantizado.

MFR