EMPRESAS

Masaltos.com denuncia la entrada de falsificaciones de calzado desde China

La falsificación y venta ilícita de productos de alto standing ya no afecta sólo a complementos y accesorios de grandes marcas parisinas. La empresa sevillana de calzado de altura Masaltos.com ha denunciado la entrada a España de miles de pares de zapatos con su marca procedentes de China. Por eso la firma andaluza ha pedido abiertamente un mayor control de la entrada de mercaderías procedentes de países asiáticos y un endurecimiento de las sanciones.

En los últimos dos meses Masaltos.com, líder en la venta on-line de zapatos que ayudan a los hombres a ser hasta 7 centímetros más altos, ha recibido cientos de llamadas y reclamaciones de clientes sobre la calidad, duración y terminación del calzado, una situación que excedía con creces la media de consultas diarias. Al pedir a algunos de ellos que devolvieran el calzado defectuoso para revisarlo o reemplazarlo por otro, se ha descubierto el fraude. Los zapatos falsos estaban fabricados en materiales sintéticos e incumplían la normativa, situándose muy lejos de los estándares de calidad habituales de Masaltos.com. 

“Los zapatos habían sido fabricados y vendidos por empresas ajenas a Masaltos.com”, señala sorprendido Andrés Ferreras, fundador y director general de la empresa española, “pero habían utilizado para ello nuestros logos e incluso las facturas eran muy similares a las nuestras. Si no cortamos de raíz este fraude, nos arriesgamos a que los clientes –que tanto trabajo cuesta ganar –pierdan su confianza en las empresas españolas de comercio electrónico”.

La falsificación y venta de productos falsificados está penalizada en España con una pena de prisión de entre 6 meses y 2 años. Además, la legislación obliga a destruir los productos falsificados y a que el falsificador tenga que pagar una indemnización calculada en función de los beneficios obtenidos.

Las ventas por Internet suman 13 trimestres consecutivos de crecimiento en España y cerca de 150 millones de transacciones anuales, con lo pone de relieve la fortaleza del comercio electrónico. Este auge ha llevado a los falsificadores a refugiarse en la Red y beneficiarse del anonimato inherente a la venta on-line. “El desarrollo de la normativa europea sobre comercio electrónico obliga a las empresas a publicar una dirección física y un número de teléfono, pero no todos los clientes comprueban dónde están comprando o no encuentran la página donde lo hicieron. Por eso, a la hora de reclamar, recurren a nosotros”, señala Ferreras.

Por tales razones, Masaltos.com pide una mayor colaboración internacional en la persecución de los delincuentes –tanto de quienes falsifican los productos como de quienes comercian con ellos –, un control más eficaz de las ventas por Intenet y que se mejore la propiedad industrial de las marcas mediante sanciones disuasorias y eficaces contra las redes organizadas de falsificación.