Entrevista a Jorge Sánchez Cifuentes, socio director de Innovación Iberia dentro de Endesa y el Grupo Enel 

 

Agenda de la Empresa: ¿Cómo surge el proyecto Zem2All?

Jorge Sánchez Cifuentes: El proyecto como tal surge de una iniciativa y una expectativa que teníamos en España, en Endesa, de probar si, efectivamente, la movilidad eléctrica era una solución real y aceptada por los clientes para su vida y el uso normal de un vehículo dentro de una ciudad. Participamos en diversos proyectos de energía, de carga rápida, de servicios a los clientes de movilidad, etc., y colaborando con los fabricantes de vehículos conseguimos que las cargas funcionaran y que todo fuera aceptable para el cliente, pero no habíamos hecho nunca un demostrador con el suficiente nivel de escala para que se pudiera probar. Surgió una licitación que hubo en Japón por parte de NODO, en el que estaban viendo temas de smart communities. Dentro del marco que ellos estaban proponiendo, era cómo se podían encargar las nuevas tecnologías dentro del entorno de una ciudad y cuáles eran las respuestas del ciudadano y su uso, con el fin de aprender y luego poder llevar las lecciones aprendidas a Japón. En este ámbito, con la relación que teníamos, y que seguimos teniendo con Mitsubishi Corporation, decidimos crear un consorcio y presentarnos el proyecto. Hubo tres propuestas dentro de esa licitación y Zem2All fue la que ganó.

Empezamos a trabajar en el proyecto ya en el 2010, lo presentamos a la licitación y hubo un año de análisis de viabilidad de la propuesta donde tuvimos que presentar a los Gobiernos japonés y español las actividades que íbamos a realizar y cómo se iban a desarrollar. Pasados los análisis de viabilidad, finalmente nos otorgaron los fondos adecuados para hacer el proyecto. Se generó con dos grupos y luego firmamos todos un acuerdo para la colaboración y el desarrollo del proyecto. En la parte japonesa están Mitsubishi Corporation, Mitsubishi Heavy Industries e Hitachi, y en la parte española Telefónica, Ayesa y Endesa. La parte japonesa está liderada por Mitsubishi y la parte española por Endesa. Luego lo presentamos al CEDETI, también para la obtención de fondos porque NODO solo financiaba empresas japonesas, y entonces CEDETI estableció un acuerdo bilateral con Japón (JSIP, Japan Spain Innovation Programme). Así que, nos presentamos a la financiación que da el JSIP en España y en Japón, y pasamos todas las etapas, ganamos y se arrancó el proyecto.

 

A.E.: ¿Cómo se desarrolló?

J.S.C.: Para el proyecto como tal, enfocado a la prueba real con clientes, lo primero que teníamos que hacer era conseguirlos y empezamos así una fase, bastante complicada también, porque teníamos que convencer a 200 clientes de que quisieran venir con nosotros a probar esto con la condición, además, de FOTO JSCque no iba a ser gratis. Esto es porque nosotros somos de la idea de que este tipo de pruebas, en las que queremos resultados reales, tienen que ser en unas condiciones lo más cercanas a la realidad. Además, queríamos tener una base de clientes equilibrada en la que hubiera grandes empresas, pymes, profesionales autónomos y particulares. Nosotros definimos el proyecto, más que como un coche, como una solución de movilidad porque no solo consta del coche eléctrico sino, que había además una serie de apps dentro del teléfono, sistemas de información, realimentación a los clientes, cargadores rápidos… era un ecosistema para comprobar que realmente la movilidad era posible. Se hizo la presentación al público, donde además hubo demostraciones del vehículo, pruebas dinámicas, presentaciones de los socios… y conseguimos una lista de espera para los clientes y sobre ellos se generaron todos los contratos efectivos, donde incluso se les puso una cláusula de kilómetros mínimos a realizar. La verdad es que fue muy bien y en seis meses conseguimos 165 clientes, colocar 165 vehículos, que era la primera fase, y que fue lo mismo que se vendió en toda España en el año anterior. Por tanto, la sociedad sí que está dispuesta a aceptar la movilidad si viene con las necesidades cubiertas. Y es que nosotros ofrecíamos un paquete completo, de 360 grados, donde venía el seguro, el renting, las garantías, la recarga… era todo un paquete para que la gente se apuntara a ello y, de hecho, se apuntaron más personas de las que pudimos satisfacer. Conjuntamente, mientras que estábamos desarrollando esas labores comerciales, íbamos desplegando la infraestructura, lo que nos llevó unos 8 o 10 meses. La inauguración del proyecto fue realmente cuando tuvimos ya todo cerrado: los clientes tenían los vehículos y ya estaba montada toda la infraestructura, y esos son los 3 años en los que hemos venido trabajando hasta ahora.

 

A.E.: ¿Cómo valora este proyecto?

J.S.C.: El proyecto ha sido excepcional y la respuesta que hemos tenido de la gente ha sido muy buena. Cada año se está haciendo una encuesta a la base de participantes, que están con nosotros, y tenemos índices de satisfacción superiores al 90%, donde casi todos están diciendo que se quieren quedar con el vehículo cuando acabe el proyecto o que su próximo coche será un eléctrico. Realmente, la satisfacción de haber realizado este piloto con las conclusiones que estamos obteniendo es genial, es mejor incluso de lo que estábamos imaginando. Creemos que este proyecto está contribuyendo al desarrollo de la movilidad en cuanto al cambio de la percepción de las personas que están participando con nosotros y la aceptación del producto.

En un principio, el vehículo eléctrico eran coches pequeñitos, con poca autonomía, y la gente los veía como cochecitos de golf, y se dieron cuenta cuando entraron con nosotros en este proyecto que no son así, sino que son coches reales que satisfacen las necesidades normales de una persona de movilidad en una ciudad, que no les falla, que funciona todos los días, que no se para cuando llueve… por lo que, por ese lado, es fantástico. La gente, además, reconoce en estas encuestas que incluso está cambiando su manera de conducir en una ciudad. Con el vehículo eléctrico, al no hacer ruido, tienes que tener más cuidado. Si se quieren aprovechar los frenos regenerativos hay que dejar distancia con el vehículo de delante, lo cual te obliga a conducir de una forma más suave, más eficiente, y la gente se ha ido adecuando en todos estos años a la manera de conducir de un vehículo eléctrico para sacarles el máximo partido. Así, ha sido un cambio de mentalidad de la persona frente a la movilidad. El proyecto como tal tiene su fin, el 31 de diciembre de 2015. Después, se les dará la posibilidad a los participantes de comprar los vehículos por un valor residual, la infraestructura de carga se mantiene, la infraestructura de carga vinculada ya es propiedad del cliente y la infraestructura de carga rápida pasará a operarla el Ayuntamiento de Málaga.

 

A.E.: ¿Un futuro?

J.S.C.: Realmente el Zem2All servía para generar masa crítica y ha habido personas fuera del proyecto que se han comprado coches eléctricos y que nos han pedido entrar en el entorno Zem2All, por lo que ahora tenemos más participantes dentro del proyecto de los que inicialmente estaban financiados por el proyecto. La finalidad del proyecto es generar esa semilla que vaya creciendo, generando masa crítica, que se vean más coches en la calle y que la gente comente lo bueno o lo malo que tenga la movilidad eléctrica. Así, ya no tiene tanto sentido generar proyectos de innovación sobre una base que ya está funcionando. Sí estamos trabajando ahora mismo en proyectos como ZeEUS o Victoria, e intentamos hacer lo mismo en otros vectores de movilidad que puede haber en la ciudad, como la movilidad pública. Entendemos que esto es directamente aplicable a autobuses, a taxis, a servicios profesionales,… y en esos campos sí que estamos trabajando y generaremos nuevos proyectos.

 

A.E.: ¿Estamos preparados para ese cambio hacia la movilidad eléctrica?

J.S.C.: Creo que sí. Estamos trabajando en movilidad eléctrica desde hace muchos años y el cambio que hay ahora creemos que es imparable. En el Salón de Frankfurt, que se celebró en septiembre, todas las grandes marcas decían que esto era imparable, que para 2050 todos los vehículos serán eléctricos. Aunque la sociedad ahora mismo no esté demandando el suficiente número de vehículos eléctricos para hacer la transformación, lo va a hacer en breve y todas las marcas tienen ya su vehículo eléctrico preparado para la venta. Ahora lo que hay es un problema de penetración en los mercados, de precios, de temas fiscales, de si incentivamos o no incentivamos, de temas municipales, de si dejamos circular a los vehículos contaminantes dentro de las ciudades o no, o en qué condiciones… La tecnología está y la sociedad creo que cada día es más receptiva a las nuevas tecnologías que nos aporten limpieza dentro de nuestro entorno, con lo cual, creo que el entorno es muy favorable para que esta tecnología entre. La verdad es que no cambiamos de coche como cambiamos de teléfono móvil, por lo que la fase de penetración es muy lenta.

 

Inmaculada Sánchez